Rosa Montero

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ROSA MONTERO (Fotografía © Alejandro Ruesga)

 

Rosa Montero, periodista y escritora, nació en Madrid en 1951. Desde finales de 1976 trabaja para el diario El País, en el que fue redactora jefa del suplemento dominical durante los años 1980-1981. En 1978 ganó el Premio Mundo de Entrevistas, en 1980 el Premio Nacional de Periodismo y en 2005 el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesional. Pero como señala en su página web también se ha dedicado a otros ámbitos artísticos colaborando con grupos de teatro independiente, como Canon o Tábano, a la vez que empezaba a publicar en diversos medios informativos como Fotogramas, Pueblo, Posible… En el año 2017 ha sido galardonada con el Premio Nacional de las Letras. También, este mismo año, recibió el Premio a la Trayectoria Profesional, concedido por el Club Internacional de Prensa y el Premio Internacional de Periodismo Manuel Alcántara, Universidad de Málaga.

Dentro de su extensa obra también se incluyen textos de géneros no realistas: Incursionó en ellos por primera vez con la novela de fantasía Temblor (Seix Barral, 1990), y posteriormente con el libro juvenil El nido de los sueños (Siruela, 1991). En 2005 publicó la novela de fantasía histórica Historia del Rey Transparente (Alfaguara), merecedora de los Premios Qué Leer y Mandarache. Dentro de la ciencia ficción encontramos su novela Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011), es la secuela de la película Blade Runner (Ridley Scott, 1982), y seguida por El peso del corazón (Seix Barral, 2015). El Error es un relato breve que apareció en el diario El País. Al igual que sus dos novelas anteriores, el cuento tiene ecos de la película Blade Runner y propone una reflexión acerca del estatus de legalidad e ilegalidad de las personas en la sociedad contemporánea.

 

—Tiene que venir con nosotros. —¿Qué? —Carece de autorización. No puede estar junto a las puertas. De nuevo la incredulidad, la humillación, la ira. Alma forcejeó intentando soltarse, pero los hombres la inmovilizaron con brutal facilidad. Le estaban haciendo daño, cosa que no parecía importarles en absoluto.

El error

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