Nieves Delgado

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NIEVES DELGADO

 

Nieves Delgado nació en Ferrol, A Coruña, en 1968. Aficionada desde muy pronto a los géneros de ciencia ficción y terror, ya en el blog Boy With Letters afirma que desde pequeña siempre ha sido una lectora casi compulsiva. Creció rodeada de libros y aprendió a disfrutar de buenos relatos en las librerías, buscando autores nuevos, historias que la sedujeran y cubiertas que impactaran. Desde pequeña ya escribía, sobre todo poemas, pero afirma que no conserva nada anterior a un cuento que escribió a su hija y dos de sus amigas, en el que las tres eran las protagonistas.

Su afición y gusto por la ciencia ficción le llevó al mundo de las ciencias y la física. Estudió Física en la Universidad de Santiago de Compostela, para especializarse más tarde en Astrofísica en la Universidad de La Laguna, Tenerife. Como consecuencia de esta unión, podemos verla crear inteligencias artificiales como si no hubiera un mañana. Entre tanta ciencia ha terminado ejerciendo como profesora de educación secundaria en Galicia y afirma que no cambiaría su profesión por nada del mundo.

Sus narraciones de ciencia ficción aparecen en diversas antologías, webs y revistas digitales. En 2014 su relato Dariya fue nominado para el Premio Ignotus al mejor cuento, concedido anualmente por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT). No ganó, pero su nominación hizo posible que se empezara a conocer su nombre dentro del mundillo. Un año después, su relato Casas Rojas fue nominado y esta vez sí ganó el Premio Ignotus al mejor cuento. La obra de Nieves Delgado muestra un claro interés por la influencia que ejerce la tecnología sobre la sociedad, inclinándose en ocasiones a la ciencia ficción dura o hard, sin olvidar una marcada perspectiva feminista en sus relatos.

 

—Bueno —continuó Noa—, es donde se entrena a los sexbots para ejercer la prostitución, donde se pone realmente a prueba su capacidad empática. Sería un mal trago para un humano, ¿por qué no lo iba a ser también para un androide que se siente humano? —En realidad la mayoría son ginoides —respondió Gabriel—, la prostitución masculina no está muy demandada —Noa sonrió ante la broma—.

Casas Rojas

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